¿Programación Existencial? Por Alberto Linares Tejada: PSICOTERAPEUTA

Vivimos creyendo que elegimos. Pero muchas veces no elegimos: obedecemos.

Desde la infancia, somos programados:
- Nos dan un nombre que no escogimos.
- Nos asignan una nacionalidad que defendemos sin haberla pedido.
- Nos enseñan una bandera, una lengua, una religión.
- Nos modelan con mandatos, expectativas y guiones de vida.

Y luego, crecemos. Y repetimos.
- La mayor parte estudia, trabaja, se casa, tiene hijos, envejece...
- Y lo hace sin preguntarse si todo eso fue una elección libre o una continuidad inconsciente.

Parecemos robots.
No porque no sintamos, sino porque obedecemos sin cuestionar.

Nos programaron con frases como:
- "Tienes que formar una familia."
- "El deporte es el fútbol."
- "El éxito es tener dinero."
- "La felicidad es encontrar pareja."

Y cuando alguien se sale del libreto, se siente "raro". Pero en realidad, lo raro es que la mayoría viva igual.

He visto en psicoterapia personas que decidieron no tener pareja. No por miedo ni por trauma. Simplemente porque no lo necesitan. Y sin embargo, muchas veces me pregunté: “¿No será esto una defensa?”

Hasta que me hice otra pregunta como psicoterapeuta:
“¿Y por qué no le preguntamos al que sí tiene pareja si lo hace desde su salud o desde su programación inconsciente, reforzada por presión social o de otro tipo?”

No se trata de estar o no estar en pareja. Ni de seguir o romper con las normas.
Se trata de algo más profundo:
Elegir desde la conciencia, no desde el guion que nos instalaron.

La desprogramación existencial no es un acto rebelde. Es un acto de amor propio.
Es decirse:
- "Esto lo elijo yo."
- "Esto no me sirve."
- "Esto lo sigo haciendo, pero ya no por mandato."

Ser humano es poder cambiar el programa.
Ser libre es poder despertar del sueño colectivo.

Y empezar a vivir desde adentro. No desde el molde.



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